Por Alberto Soria ©

El cambiar de instrumento es un hecho que los músicos tienen que hacer varias veces durante su carrera. Las razones son muchas siendo las más comunes tener otras experiencias sonoras, mejorar la calidad del instrumento para a su vez mejorar su desempeño o como requisito para pertenecer a una orquesta reconocida o como una buena inversión.

Así que si decides cambiar de instrumento toma en cuenta las siguientes recomendaciones esperando sean útiles para hacer tu búsqueda más fácil y fluida.

  • Prueba todos los instrumentos que puedas. Toca cada uno de ellos al menos por una
    semana en un ambiente que te sea familiar, como la habitación en donde
    estudias, el salón de clase, teatro o los espacios de ensayo. Pide a alguien
    que lo toque para que puedas escucharlo a distancia, compáralo con el que
    actualmente posees y con el de algún colega. Contrasta el timbre, la potencia o
    proyección con la comodidad y facilidad con la que se produce el sonido. Ten en
    mente la relación entre calidad y precio, de tal manera que puedas ubicar la
    calidad que puedes tener en relación con tu presupuesto.
  • Los instrumentos nuevos tienen un periodo de desarrollo, es decir, un tiempo
    durante el cual los materiales ceden a la tensión y comienza a “abrirse el
    sonido”. Por esto, tendrás que tocarlo durante bastante tiempo y darle la
    oportunidad para que “madure”.  En este
    periodo es muy importante la comunicación continua con el laudero para hacer
    los ajustes de sonido necesarios. Es importante que antes de comprar preguntes
    acerca de la garantía y servicio postventa.
  • Si compras un instrumento viejo revisa bien su estado: Examina si tiene reparaciones y la
    calidad de las mismas. Investiga qué intervenciones le han hecho, quién las
    hizo y hace cuánto tiempo si es posible. La apariencia y expectativas que nos
    provoca un instrumento viejo pueden influir en nuestras decisiones y llevarnos
    a un viaje de continuas reparaciones, restauraciones y cuidados especiales. Si
    te lo ofrece un particular, pídelo prestado para que consultes a un
    especialista para que te oriente. En este caso por lo general no tendrás
    ninguna garantía sobre el instrumento.
  • Es primordial que tomes en cuenta las condiciones de clima de la localidad en donde
    vives. Algunos ambientes pueden ser severos para el instrumento así como el
    tipo de trabajo que realizas. Considera si tu trabajo te exige viajar mucho,
    tocar al aire libre, etc., y si es así evita comprar un instrumento antiguo o
    restaurado.
  • No es prudente pedir a un tercero escoger un instrumento para ti. Lo óptimo es que
    pruebes varios y te tomes el tiempo necesario para decidir cuál te gusta y te
    acomoda más. Es un hecho que un instrumento puede sonar de determinada manera
    en manos de un músico y de una forma distinta en manos de otro.
  • No porque un instrumento sea comprado en el extranjero o tenga una etiqueta que diga
    Stradivarius quiere decir que sea de buena calidad. De hecho, es común que en México
    se ofrezcan a un precio elevado instrumentos que no pudieron venderse o que
    están en remate en otros países (sobre todo alemanes y checos de fábrica). Hay
    muchos casos de gente que se ha dado cuenta que pagó un precio muy alto por el
    instrumento que adquirió por no estar bien informada.
  • Aunque hay instrumentos de origen chino de calidad aceptable, y en ocasiones con un
    aspecto que nos impresiona, ten en cuenta que son de fabricación en serie,
    hechos con maderas de bosques orientales. Estas especies asiáticas no tienen la
    misma calidad acústica que las europeas. Además, el proceso de secado de la
    madera es acelerado por medios artificiales lo cual le da poca estabilidad al
    instrumento, haciéndolo vulnerable a fracturas, deformaciones e inestabilidad acústica.
  • Un buen instrumento es una excelente inversión: bien tocado y bien cuidado te permitirá
    conservar su valor comercial e incluso incrementarlo.

Todas estas recomendaciones son importantes al considerar la compra de un instrumento, aunque en la mayoría de los casos resulta difícil reunir satisfactoriamente las cualidades de timbre, proyección, aspecto y comodidad que deseas. Muchos lauderos pensamos que no hay violines perfectos, así que además de la información con la que ya cuentas, confía en tu sentido común y considera que el matrimonio músico-instrumento no necesariamente es para siempre.